Adiestramiento de perros para el paseo. Hay que tener en cuenta que todos los perros suelen tener un comportamiento parecido a la hora de dar paseos. Esto significa que si no están entrenados tenderán a tirar de la correa y a querer jugar con otros perros o personas, pelearse, cruzar peligrosamente las calles, etcétera.
El primer consejo que damos es que tenemos que ser firmes a la hora de dar las órdenes a nuestro compañero. Esto significa que nunca pasaremos por alto los malos comportamientos, y siempre premiaremos los buenos.
Las órdenes deberán ser claras y concisas, además que deberemos ayudarnos con la cadena para afianzarlas. Esto significa que un pequeño tirón de la misma a la vez que damos la orden oportuna, ayudará a nuestro compañero a afianzarla. Es importante que estas correcciones sean leves, ya que nuestro objetivo no es hacerle daño, sino llamar su atención.En cuanto a la edad recomendada para comenzar suele ser sobre los tres meses. De esta forma conseguiremos que vaya asimilando mucho mejor las órdenes.
También es importante acostumbrar a nuestro compañero a que vaya andando con nosotros, algo que iremos consiguiendo conforme vaya avanzando el entrenamiento. Nuestro objetivo será fundamentalmente que en el caso de que salga a jugar y nosotros demos la orden, vuelva a nuestro lado y se siente. Por ello, también hay que ir alternando con el entrenamiento sin correa, para que poco a poco se vaya acostumbrando a la orden sin sentir que no tiene libertad.
La agresividad de los perros. Lo último que debemos pensar en estos casos es en deshacernos del animal, ya que debemos tener en cuenta que un mal comportamiento no significa que no nos quiera ni que no nos valore, además de que sigue dependiendo de nosotros, por lo que es nuestra responsabilidad hacer todo lo posible por solucionarlo.
Debemos analizar en primer lugar llevarlo al veterinario para poder descartar posibles enfermedades, alteraciones hormonales o tumores o incluso si un fármaco concreto que se le administra no actúa convenientemente.
En el caso de que no sean éstos los problemas, nuestro objetivo sería en primer lugar el comportamiento de la familia para posteriormente corregir el del animal. Esto significa que deberemos actuar con la mascota de forma correcta, acabando con las órdenes contrapuestas y dejando muy claras las normas.
En este caso debe actuar toda la familia, y si se toma la decisión por ejemplo de que no puede subir a un sofá, todos deberán acatar dicha orden, desde el más joven al más viejo de la casa.
Por otra parte, el cambio será evidentemente difícil, pero para ello debemos utilizar refuerzos positivos, es decir, premiaremos a nuestro amigo cada vez que se porte bien.
En el caso de no conseguir solucionar el problema o que estos inconvenientes se deban a otros factores distintos a la familia, se puede proceder a recetar psicofármacos e incluso la castración, aunque hay que tener en cuenta que este segundo no es tan eficaz como se suele pensar.
Enseñar a un perro a estarse quieto. Una de las premisas más importantes para conseguir que nuestro perro nos obedezca a la hora de estarse quieto es enseñarle una orden concisa cómo puede ser “quieto”.
No obstante, y para conseguir un mayor efecto a la hora de educarlo, después del proceso por el que deba parar deberemos dar otra orden que le permita liberarse como “a jugar”.
Por otra parte también hay que prestar especial atención a los perros más inseguros y nerviosos, ya que suelen ser los que más problemas dan a la hora de educarlos. También suelen ser los que más necesitan tener a su amo al lado, por lo que cuesta conseguir que se queden quietos en un sitio.
Es por ello que para poder educarlos convenientemente deberemos felicitar su comportamiento y premiarlos cuando nos obedezcan. Como venimos recomendando habitualmente, en el caso de que no nos obedezcan, no es recomendable castigarlos ya que no es un sistema que sirva para que aprendan.
Un buen premio y que los perros suelen agradecer mucho es darles un abrazo y demostrarles cariño.
También hay que tener más paciencia con los perros más glotones, ya que cuando están obsesionados con la comida, el premio por obedecer suele quedarles tan lejos que no consiguen cumplir con su parte.
Y ahora, algunos consejos para una mejor convivencia entre mascota y dueño
10 consejos para una convivencia perfecta.
- Fija las reglas de convivencia desde el primer día de estancia del perro en casa y se consecuente con su cumplimiento.
- Evita las situaciones conflictivas y todas aquellas que promueven un comportamiento inadecuado del animal.
- Proporciona al perro los cuidados necesarios para su desarrollo físico (alimentación, sanidad, ejercicio) y también psíquico (juguetes, distracciones).
- Establece unas pautas razonables de educación y adiestramiento, ni muy aceleradas ni excesivamente tediosas, y no dejes de cumplirlas a rajatabla.
- Anima y premia el comportamiento correcto con palabras, caricias o golosinas dadas por sorpresa, de modo que se incentive la conducta deseable, sin que el premio se convierta en algo habitual.
- No dejes de corregir ningún mal comportamiento, lo incorrecto es siempre incorrecto, y ofrece al perro una alternativa positiva para que pueda enmendar su conducta.
- No fuerces físicamente al perro a hacer aquello que no quiere, averigua que motivo le lleva a adoptar ese comportamiento, y no recurras a los castigos o la violencia, con ello estarías dando pie a la aparición de una conducta agresiva de defensa en el animal.
- No fuerces sus respuestas agresivas, no toleres agresividad hacia otros perros, animales ni personas. Tampoco admitas reacciones violentas durante el juego, si el perro pierde el autocontrol cesa inmediatamente el juego, así aprenderá que la agresividad no es divertida.
- Trabaja mucho la buena relación de tu perro con otros perros, otras mascotas y las personas desconocidas, de modo que no le produzcan recelo, agresividad o miedo.
- Ante cualquier problema en el comportamiento del animal que no logres atajar o comprender consulta con un especialista, adiestrador, veterinario… pero no dejes que ese problema se agrave por culpa de tu inacción.
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